Los datos de tus exclientes no son tus datos

netzima

Cuando una relación termina, es difícil no sentir la pérdida. No en vano invertiste ilusión, dedicación, esfuerzo y tiempo, mucho tiempo, a conocernos.

Tanto que a veces caemos en la tentación de conservar algo, una foto, un recuerdo, un NIF, un número de teléfono, un correo electrónico, una cuenta bancaria, un número de tarjeta… pero luego nos encontramos con el  Artículo 32 de la LOPDGDD (puedes consultarlo aquí). Y nos dice que no, que hay que bloquear y cancelar el acceso: EL RESPONSABLE DEL TRATAMIENTO ESTARÁ OBLIGADO A BLOQUEAR LOS DATOS CUANDO PROCEDA A SU RECTIFICACIÓN O SUPRESIÓN. Y GDPR, artículo 17 (ver aquí), insiste en lo mismo. Por las dudas.

Sin entrar en el detalle del texto legal (otra vez, aquí lo tienes, tiene una redacción sorprendentemente clara), te cuento el resumen: una vez que cesa la razón por la que tienes los datos de una persona (por ejemplo, tu cliente deja de serlo), debes proceder, primero al bloqueo del acceso a los datos de esa persona y, después, al borrado de los mismos.

No puedes conservarlos.

  • “Pero es que los necesito para el análisis de cartera”

No puedes conservarlos.

  • “Pero es que los tengo replicados en varias aplicaciones”

No puedes conservarlos en ninguna de ellas.

  • “¿Y si me los pide un juez?”

En el periodo de bloqueo, tienes que disponer de ellos, protegerlos y entregarlos cuando te los requieran. Una vez finalizado el periodo de bloqueo, no puedes conservarlos.

En un mundo ideal, cumplir la norma a rajatabla es sencillo. En el nuestro, hay dos o tres complicaciones:

  1. ¿Cómo impedir la visualización de los datos de un excliente en todas y cada una de las aplicaciones de la compañía a casi todos los usuarios, en casi todas las situaciones, pero no a todos y en todas?
  2. ¿Cómo recuperar los datos bloqueados cuando es necesario, teniendo en cuenta plazos de bloqueo que se miden en años, y aplicaciones que nacen, se reproducen y mueren?
  3. ¿Cómo eliminar físicamente los datos de aplicaciones interconectadas, de las que se dispone de un conocimiento limitado?

Vaya, despedirse de un cliente es tan complicado, que merece la pena redoblar esfuerzos por conservarlo, ¿no te parece?

Si, a pesar de tus esfuerzos se marcha y quieres cumplir la ley, aquí te contamos las claves del proceso.

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